domingo, 17 de agosto de 2014

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Sexualidad 
Cómo saber si su hijo es homosexual 




Ante las conductas cada vez más ambiguas de las nuevas generaciones, no pocos padres de familia se preguntan si las manifestaciones de afecto de sus hijos con relación a sus amigos y compañeros implican algún grado de homosexualidad.

El espinoso tema es materia de debate en los hogares y colegios. Y los consultorios de psicólogos y sexólogos reciben una mayor afluencia de padres que buscan una respuesta a lo que ellos llaman ‘tendencias anormales’ de sus hijos.

Pero antes de cualquier señalamiento, advierte la psicóloga Alba Lucía Tobar, hay que tener en cuenta que los menores construyen su identidad sexual de acuerdo con la clase de contacto que las figuras paternas establezcan con ellos.

Es decir, si el padre cumple con su rol, entablará juegos masculinos como jugar al fútbol, luchar, ir al estadio o salir al parque. Y si la madre es consecuente con su papel, desempeñará con su hija actividades eminentemente femeninas.

De lo contrario, si el hijo no encuentra en su padre un espejo en el cual reconocer su masculinidad, puede inclinarse por adoptar el rol de su madre.

Igualmente, si la hija no siente identificación con su mamá, su presunta feminidad podría convertirse en una conducta recia y parecida a la del hombre.

Si padre y madre, remata Alba Lucía, son distantes y ausentes, fríos o tiranos con sus hijos, estos pueden entrar en confusión y empezar a desarrollar unas conductas distintas a las convencionales o esperadas, pues carecen de un referente de género cercano y claro.

Sin embargo, anota el sexólogo Fernando Bohórquez, director de la Clínica Colombiana de Sexualidad, Familia y Pareja, ciertas manifestaciones infantiles, entre los 7 y 12 años de edad, como pasar demasiado tiempo con otro niño del mismo sexo, exagerar el contacto físico o realizar papeles ajenos a su género, pueden ser indicios de que algo está ocurriendo en la personalidad del menor.

Si un día el niño se puso los collares y los tacones de la mamá, eso no significa que haya perdido su masculinidad.

Y si la niña un día pateó un balón, jugó en el barro o le pegó a una compañera, tampoco quiere decir que su opción sentimental se dirija hacia su propio sexo.

Por eso la psicóloga Beatriz Parra suplica a los padres que jamás censuren los juegos de sus hijos, a no ser que detecten una preferencia que no corresponde a su sexo.

Cuando un niño está más a gusto entre las niñas y una niña entre los niños, lo mejor es que los mayores acudan a un psicoterapeuta que les dé instrumentos para abordar la situación. Lo normal es que los menores de 10 años compartan más con niños del mismo sexo y rechacen al sexo contrario.

En los jóvenes. Realidad muy distinta y más concreta es la inclinación sexual que muestran los adolescentes.

En este caso, dice Bohórquez, las pruebas son claras. Los muchachos prefieren a otros chicos, guardan revistas gays, poco se relacionan con mujeres, cuidan en extremo su apariencia, tienen amistad con homosexuales y detestan las actividades bruscas.

En pocas palabras
“Los padres no pueden llegar a considerar que un comportamiento esporádico de sus niños sea una demostración de homosexualidad”. Beatriz Parra, psicóloga.
En cuanto a las jovencitas, ellas se delatan al cogerse de la mano con una amiga, acariciarse y abrazarse más de la cuenta o besarse en la boca.

Y aún así, tercia Beatriz Parra, también hay que tener en cuenta que durante la adolescencia, ellos y ellas se encuentran en un momento de experimentación y descubrimiento de su sexualidad. De ahí que puedan sostener alguna relación homosexual, sin que ello suponga que renunciaron de por vida a la piel del género contrario.

Ahora, si los padres están convencidos de que su hijo o hija adolescente es homosexual, por nada del mundo intenten cambiar su opción porque van a correr el riesgo de causar dolor y frustración. Acepten su decisión, afirma la psicóloga, acójanlo e infúndanle valores.

Tenga en cuenta

El padre debe fortalecer el vínculo afectivo con su hijo y realizar con él actividades propias del rol masculino. A la madre le cabe otro tanto con relación a su hija.

Las madres no deben vestirse o arreglarse delante de los niños varones.
Si sus hijos adolescentes, hombres o mujeres, frecuentan amigos muy mayores de su mismo sexo, hable con ellos y discuta las razones.

Explíqueles que el contacto físico con personas del mismo sexo y del sexo contrario tienen límites.

Conozca a los amigos de sus hijos. Si son pequeños no permita se queden en casas extrañas.

Si su hijo (a) joven se queda mucho en casa de una persona del mismo sexo, dígale qué puede ocurrir y demuéstrele que su presencia en casa es importante.

Qué hacer

Los padres preocupados deben revisar el tipo de comunicación que sostienen con sus hijos, y entablar una charla abierta, desprejuiciada y sincera en la que aborden el tema desde el respeto y la comprensión.

Esa charla, en opinión de la psicóloga Aída Fuentes, debe ir al grano, pero con mesura para que el joven no se sienta enjuiciado. Y puede empezar por preguntarle qué tan cómodo se siente con su círculo de amistades y qué interés le despierta cada uno.

Si su reacción es especialmente afectuosa por alguien del mismo sexo, no se alarme ni demuestre malestar. Más bien defina con su hijo (a) qué tan fuerte es ese lazo.

Si por la respuesta los padres intuyen que hay algo más serio, puede averiguar en forma directa si hay una atracción, o tomarlo con calma y aconsejarle que antes de profundizar la relación, sopese el hecho de asumir ese compromiso sin darse tiempo de conocer más gente y comparar.